Cómo adaptar tu práctica de yoga a tu ciclo menstrual

¿Alguna vez te has planteado adaptar tu práctica de yoga a tu ciclo menstrual? ¿Estás embarazada o en el puerperio y te apetece, pero no sabes si puedes hacer yoga? ¿Cómo puede ayudarte el yoga durante la premenopausia? Desde Gynea y con la colaboración de @miriam_yogafem te ayudaremos a resolveremos estas y otras muchas dudas que como mujer puedan surgir a la hora de hacer yoga.

Miriam Escudero es profesora y practicante de yoga, y creadora del método YogaFem, especializado en cada una de las etapas de la mujer: ciclicidad, embarazo, postparto y menopausia.

Una de los mayores cambios que sentimos cuando nos iniciamos en la práctica de yoga es que se nos abre una nueva puerta hacia la autobservación y la autoescucha. Gracias a ese descubrimiento, puede surgir en nosotras una necesidad de profundizar más en nuestra naturaleza femenina.

Hablando desde mi propia experiencia, fue a través del yoga que comencé a observar cómo mi cuerpo respondía diferente dependiendo del momento, y poco a poco, fui consciente de que estos cambios también se producían a nivel mental y emocional, y así, con el tiempo, adaptar mi propia práctica a las fases de mi ciclo.

Cada mujer es un mundo, que se dice, y no todas tenemos los mismos ciclos: de 28, de 35 o 40 días; con dolor (dismenorrea) o sin dolor; hinchazón o no; humor cambiante o no; etc. Es por eso que es tan importante que adaptemos, si no todas, algunas de nuestras rutinas para ayudarnos a paliar o mejorar, equilibrar y potenciar. Y el yoga es una muy buena herramienta.

Para comenzar, es interesante que hagas un registro de tu ciclo. Hay a tu disposición numerosas apps para llevar tu calendario menstrual, o también te puedes hacer con una plantilla imprimible donde hagas todas las anotaciones que puedas sobre tu día a día y cómo te sientes físicamente (cansada, enérgica, vital, fatigada, con dolor…), anímicamente (un poco depre, baja de moral, con ansiedad o estrés, alegre, tranquila, eufórica, social, mal o buen humor…) y mentalmente (súper rápida o con procesos cognitivos lentos, falta de memoria, baja concentración, capacidad de ordenar pensamientos, planes…). Si te animas, puedes incluso escribir qué te apetece comer, qué ropa sueles ponerte, los colores, etc.

De manera general, siguiendo los estudios, se hacen ciertas afirmaciones sobre cada fase de nuestro ciclo:

  • Fase preovulatoria: energías renovadas, mayor tolerancia al dolor, más sociables…
  • Fase ovulatoria: aumento de la fuerza, de la líbido y del metabolismo. Más comunicativas y amorosas.
  • Fase premenstrual: la progesterona entra en acción, posible SPM, mal humor, apatía, debido a la influencia de la progesterona hay mayor laxitud muscular y de tejidos conectivos y, por tanto, mayor riesgo de lesión. El metabolismo baja y hay una mayor intolerancia a los CH.
  • Fase menstrual: la falta de hierro, sobre todo si tenemos sangrado abundante, puede provocar fatiga y cansancio, procesos mentales más lentos, intuición más activa, puede quedar algún resquicio de estrés o ansiedad.

Todo ello te ayudará a identificar en qué momento de tu ciclo te encuentras y, el siguiente paso será adaptar la práctica, trabajando estilos más dinámicos que requieran más fuerza durante la fase folicular (preovulatoria y ovulatoria) como Vinyasa o Asthanga; aprovechar la fase premenstrual para hacer actividad de resistencia cardiovascular, los saludos al sol son un buen ejemplo, que además, te ayudarán a equilibrar tu estado mental y anímico. Durante la fase menstrual, tu cuerpo pedirá descanso, quizá aquí sería conveniente una práctica más meditativa como Yin Yoga o yoga restaurativo.

Si padeces dolores, las posturas de apertura de cadera pueden ayudarte a calmarlos.

Durante el sangrado, hay quien no recomienda que se hagan invertidas, ya que estaríamos invirtiendo algo que energéticamente tiende a bajar. Pero, si por el contrario, te sientes algo deprimida, sin ganas, con sensación de tensión baja, estas posturas tienen el efecto de levantarte el ánimo y revitalizarte. Obsérvate siempre y busca tu beneficio.

El yoga es una herramienta muy poderosa que puede ayudarte a sanar, equilibrar y potenciar tus características como mujer cíclica, siempre que practiques de una forma segura y acompañada por un/a profesional certificado/a.